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¿Un Dios tribal?

 

 

Alfonso Pérez

 

 

 
19 de julio 2012

En ocasiones me pregunto a qué se debe la diferencia entre creyentes en ver la acción de Dios o no en una circunstancia. Unos están convencidos de su actuación, otros no la ven en absoluto.
He podido escuchar a cristianos que decían que Dios incluso les tenía preparado un lugar de aparcamiento cuando se desplazaban de un lugar a otro de la ciudad. Si en ese día, o en varios seguidos, no encontraban aparcamiento lo achacaban a que Dios con ello les estaba enseñando paciencia. Daba igual lo que sucediera, se insertaba a Dios y se presentaba una explicación acorde.
Aún más frecuente es la idea de que el Todopoderoso sana a través de la medicina. De esta forma Dios sanaría usando y dirigiendo las manos del médico. Si el paciente fallece se explica diciendo que Dios estaba más interesado en enseñar algo, por ejemplo a que se confiara en él en medio del dolor. De nuevo pase lo que pase se da una explicación relacionada.
Estos son sólo dos ejemplos de una enorme cantidad posible.


Pero otra corriente de pensamiento, igualmente cristiana, no explica así las circunstancias que rodean el diario vivir. No ven a Dios guardando una plaza de aparcamiento cuando tan sólo a unos kilómetros, tal vez sólo unos metros, otro cristiano ha perdido su trabajo y no tiene con qué dar de comer a sus hijos. Tampoco cree que Dios actúe de forma directa por medio de los médicos cuando en un país fronterizo las personas se mueren porque no tienen acceso a la medicina.
Ello se debe al preguntarse qué es más importante, una plaza de aparcamiento o el trabajo perdido; o si no existe el acceso a la medicina por qué Dios no sana directamente. ¿Acaso si no hay médicos Dios está incapacitado para mover su mano sanadora?
Voy a expresarlo de otra forma. Una idea sobre Dios posee muchas  posibilidades de ser cierta si la misma puede ser aplicada de forma universal; si sólo lo es parte o desde una perspectiva local es falsa con seguridad.
Volvamos al caso de la medicina. Muchas veces he escuchado dar gracias a Dios porque tal persona fue operada y todo salió bien. El Creador, se sigue diciendo, utilizó la medicina para sanarla. Pongamos por ejemplo que se trate de algo con un alto índice de éxito como puede ser una operación de apendicitis. De esta forma todos los creyentes reunidos levantan oraciones de agradecimiento. Pero qué sucede si esto mismo nos lo llevamos a un país pobre en donde la población, cristiana o no, no puede ir a un médico. Pues que la persona muere de una perforación intestinal y la tremenda infección subsiguiente. ¿Es que Dios no es poderoso para actuar sin la medicina? La respuesta es que sí. Entonces ¿por qué no lo hace? Estas preguntas tumban la anterior afirmación. Ello se ha debido a que no es posible universalizar esa idea…  a menos claro que sostengamos que Dios es un Dios de la cultura occidental y por ello se olvida de las demás.


Supongamos ahora que una creyente se pone de parto. Se la lleva al hospital y allí se complica el mismo. In extremis se logra salvar a la madre y a la criatura. Todos dan gracias a Dios porque él, de nuevo, por medio de la medicina ha sanado y salvado. Pongamos, y esto no es en absoluto hipotético sino muy real como el anterior ejemplo, que otra creyente se pone de parto pero esta vez es en un poblado en Etiopía. Allí no hay hospital al cuál llevarla, se complica el parto y como consecuencia madre y criatura mueren. ¿Por qué Dios no hizo algo? ¿Es que si no hay un médico están inutilizados sus poderes?
Pienso que todo esto se debe a que hemos vuelto a una idea pagana sobre Dios. Se trata de la idea del dios local o tribal. Estos dioses eran la divinización del medio y de los recursos con los que contaban tal pueblo o reino. Así si el mismo dependía para su subsistencia de un río los dioses estaban relacionados con él y el mismo también se divinizaba. Si el pueblo dependía de la pesca se hacía otro tanto, y por supuesto si la ganadería y la agricultura eran su sustento ya teníamos dioses del sol, de la lluvia, de las estaciones…
El cristianismo occidental ha hecho lo mismo con el Dios que universalizó Jesús. Lo interpreta y entiende de acuerdo a su medio, a su cultura, a sus logros, a su entorno. Es un tipo de deidad que no puede ser llevada a otras culturas o naciones diferentes. ¿Qué pensaría un cristiano de un país en el cual se mueren de hambre de alguien que afirma que el mismo Dios en el que cree le reserva a él una plaza de aparcamiento? ¿Qué pensaría este mismo cristiano enfermo de SIDA si escuchara que el Dios en el cual cree usa la medicina para darle una vida digna, por muchos años, a otro igualmente enfermo mientras que él va a morir irremisiblemente en escasos meses porque no tiene un médico cerca? ¿Es que es un Dios que sólo mira por los países ricos? ¿Es un Dios racista?
La respuesta o la propuesta debe ser otra ya que esta forma de considerar la realidad es un atentado al Dios del amor y de la gracia que encarnó Jesús. Parece mejor ver en Dios un gran respeto por la voluntad humana, creo que no es su modo de actuar el estar continuamente recolocando todo lo que el ser humano se ha dedicado a destrozar. Por supuesto la medicina es un logro de la cultura occidental totalmente marcada en su pasado por el cristianismo. Aquí sí que es posible ver la acción de Dios pero claramente de forma indirecta. Podemos darle gracias por la medicina en sí y por su capacidad de curar pero a la vez acordarnos con tremendo pesar de aquellas personas que jamás se beneficiarán de ella. Este panorama es muy distinto y no hay problema en universalizarlo. Dios no hace acepción de personas y si allí una persona muere sin su acción milagrosa también lo hará aquí… lo que ocurre es que aquí tenemos la medicina.
Tampoco niego que pueda actuar de forma milagrosa pero como parte de su definición un milagro es algo que se da muy escasamente.
Todo esto me hace pensar cuánto de nuestra fe se basa en ideas que no son correctas, que han sido traídas de otros lugares. También el cómo tanta gente ha elaborado su fe sobre algo que no es real… aunque para ellos sí lo sea.


Dónde yo veo a Dios de forma universal es en los niños, en la ternura, en la compasión y en el autosacrificio. Allí en donde se da esto me encuentro con la acción de Dios en este mundo. El respeto, la abnegación, la misericordia, el amor. Esto no tiene fronteras y cuando se da Dios está aconteciendo. Esto sí que es la encarnación de Dios, de Jesús.
Volver a hacer de Dios una divinidad tribal es una forma de paganización. Esto lo que hace es alejar de la fe a las personas que no pertenecen a esa comunidad, a esa sociedad. Es volver a colocar a Dios dentro de un templo, el templo dentro de la ciudad principal y esta ciudad dentro de nuestra cultura.
Lo único que puede traernos algo de esperanza es el pensar nuestra fe, pararnos a considerar aquello que decimos creer. De lo contrario mucho me temo que nuestras vidas se sustentarán, en no pocas ocasiones, en puras invenciones, irrealidades a las que nosotros llamaremos Dios.
“La vida examinada es la única que merece la pena ser vivida”.    (Sócrates)


 

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