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Jesús, confesado como Cristo

ha anunciado el reino

Es hoy que Dios viene a nosotros

 

 

Michel Leconte

 

 

19 de septiembre 2011

Jesús anuncia el reinado o reino de Dios. Es para él la manera bíblica de designar la esencia misma de Dios. Se trata del anuncio del amor incondicional y liberador de Dios y de aquello en que los hombres deberían convertirse en sus relaciones los unos con los otros. En Jesús, Dios mismo se ha acercado a la humanidad de la manera más cercana posible. Es una presencia libremente ofrecida, no impuesta, y que se ha manifestado a todos los seres humanos.

1. ahí donde la justicia y la paz reinan,
2. ahí donde el mal, la enfermedad y la opresión retroceden,
3. ahí donde lo que estaba muerto, o producía la muerte, cede su sitio a la vida nueva,
4. ahí donde las relaciones Dueño-Esclavo son abolidas, incluida la idea de entender la relación entre Dios y el hombre de esa manera.

Jesús muestra, por su acción, su mensaje, su vida y su muerte, la manera de ser de Dios para con todos los hombres. Es por ello que se dirige a los parias, a los excluidos, a los pobres, a las mujeres y a los niños, y también a los pecadores, es decir a todos aquellos que el sistema religioso de entonces los privaba de Dios. Jesús trae la posibilidad de ser felices, para todos, más allá de la maldición, de la culpabilidad, más allá de las clasificaciones y los juicios humanos. Jesús efectúa en un mundo rígido, afixiante, violento, una apertura formidable por la cual puede entrar un poderoso soplo de vida. Un universo nuevo aparece. En adelante es la persona humana la que está en el centro de ese universo. Las prescripciones de la Ley ya no son un absoluto. La Ley está desde ahora al servicio del bien del hombre: " el sábado es hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" (Mc 2,27)

Jesús anuncia un Dios que no se deja atrapar por una casta de gente piadosa o virtuosa que se creen mejor que los otros. Dios no es la recompensa a la virtud, él se da por entero, sin condiciones, incluso antes de cualquier arrepentimento, se da gratuitamente.
Jesús predica un Dios que demanda el corazón humano, totalmente, pero sin forzar, sin violentar, más bien mediante ua espiritualidad de confianza. En adelante, el fundamento de nuestra vida es Jesús mismo. El es el criterio de toda vida cristiana. El es para nosotros el rostro humano de Dios. Es el garante del Dios liberador que ama a todos los seres humanos.

La muerte de Jesús es la consecuencia de sus decisiones a favor del Dios que anuncia, por lo tanto, peligroso para el sistema político-religioso de entonces. Es humillado incluso en su muerte: Es crucificado no como un profeta sino como « ¡el rey de los judíos ! »
En la cruz, Dios se identifica radicalmente con los despreciados, los proscritos, los excluidos. Dios está presente ahí donde la mirada humana le cree ausente. Dios asume la misma muerte. Dios no es impasible. ¡Dios es vulnerable!

Por la resurrección, Dios ratifica todo el recorrido de la vida de Jesús. Dios se identifica a ese dios que él anuncia, revelando a la vez lo que el hombre es y lo que debería ser. El Reino está presente, Y Dios es ahora la felicidad de aquellos que se comprometen en el seguimiento de Jesús. La resurrección representa una crítica sin parangón : El poder de la muerte ha sido destruido. El matar lo humano en el hombre no tiene futuro. El hombre ha sido liberado. Dios y el hombre ya no están separados. El espíritu creador que moraba en el hombre Jesús hace su morada en todo hombre, para levantarlo y hacerle avanzar.

Hoy, Dios viene a nuestras vidas, en nuestro mundo. « La vida Eterna, es que te conozcan a tí, el Dios verdadero" (Juan 17,3)
Hoy es cuando somos resucitados, « aquel que escucha mi palabra y cree en Aquel que me ha enviado, tiene vida Eterna » (Juan 5,24) Siguiendo a Cristo, ayudamos a construir un mundo donde merece la pena vivir. Entremos en el dinamismo creador de Dios.
Cristo va delante, Dios es nuestro futuro.
 

 Traducción Julian Mellado
 


 

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